viernes, 14 de enero de 2011

Parque Városliget

Esta es una entrada que quería haber escrito hace tiempo pero, por unas cosas o por otras, siempre la voy dejando pasar y hoy no se si me voy a acordar de todo lo que me hubiese gustado contar hace unos meses. Bueno pues comienzo.
Os voy a hablar sobre el Parque Városliget o Parque de la Ciudad que se encuentra situado en Budapest al final de la calle Andrássy (una de las calles principales). Este parque lo vimos por casualidad gracias a un mapa de la ciudad que nos dieron en el hostel. Aparecía con bastantes monumentos dibujados en 3 dimensiones que tenían buena pinta y, aunque no entraba en nuestros planes, lo terminamos visitando en lugar de ir a conocer la isla Margitsziget.

El parque, al ir un domingo, era un hervidero de gente. Amaneció un día soleado y, ya en la parada Széchenyi fürdő de la línea M1 del metro, aunque era pronto, se empezaba a ver a mucha gente vestida con ropa de deporte. Lo que no nos esperábamos era que al salir del metro nos íbamos a encontrar con la salida de una media marathon. Todo el parque estaba plagado de atletas preparándose y calentando para tomar la salida. Fue divertido descubrir que iban a participar un par de españoles a los que después animaríamos en varios puntos del recorrido.
Pero esto es sólo una anécdota, ahora me centraré un poco más en explicaros que ver en el parque Városliget.


Para llegar hasta él, lo mejor es coger la línea M1 de metro la cual tiene dos paradas que nos van a venir muy bien.
La primera es Hősök tere que nos va a dejar en la Plaza de los Héroes la cual impresiona por su tamaño y por todos los monumentos de interés que tiene. Esta plaza es como una antesala al parque que no puede pasar desapercibida para el visitante.
A destacar en esta plaza sería el Memorial del Milenio en el cual se representa mediante esculturas bastante grandes a los líderes de las siete tribus magiares, este monumento es impresionante, sobre todo su columna central (que a mi me costó sacarla en la foto completa por su altura) y es considerado como uno de los más importantes de Hungría. Por otro lado, rodeando a esta plaza, encontramos dos edificios muy parecidos que albergan el Museo de Bellas Artes y el Palacio del Arte.



La segunda parada se encuentra ya dentro del parque y es la que nombré anteriormente, Széchenyi fürdő. Esta parada se encuentra justo al lado de los baños termales Széchenyi. Como la mayoría de vosotros ya sabréis, y más si os estáis informando para ir, Budapest es una ciudad conocida por la cantidad de balnearios de aguas termales que tiene y se podría decir que éste es uno de los más conocidos aunque poco os puedo contar de él ya que yo no entré (lo dejo para mi siguiente visita).


Bueno pues una vez que ya os he explicado como llegar y lo que os vais a encontrar mas o menos nada más salir del metro, voy a seguir nombrándoos las cosas que puedes disfrutar en el interior de este parque. Empiezo por las que no visité que fueron muchas porque no tenía demasiado tiempo y encima la carrera nos entretuvo.
Por una parte, si viajáis con niños, vais a poder ir al Zoológico de Budapest, al Circo (que está instalado durante todo el año) y al Parque Vidám que es uno de los parque de atracciones más antiguos de Europa y que al parecer varias de sus atracciones están consideradas como monumentos históricos por la cantidad de años que llevan divirtiendo a la gente.
Y si sois amantes de la botánica, en el parque Városliget también vais a poder disfrutar de un Jardín Botánico.

Pero como os dije antes, estos sitios no los visité, lo que me entretuvo realmente fue un mercadillo medieval con sus ocas, sus gallinas, etc. que había montado en el Castillo de Vajdahunyad. Este castillo no es antiguo aunque a primera vista lo parezca. Se construyó en madera y cartón para la exposición de 1896 intentando unificar los estilos arquitectónicos que tienen los castillos húngaros para enseñarlos al mundo pero tuvo tanto éxito que una vez concluida la exposición, tiraron el de madera y lo construyeron de piedra y ladrillo para la posteridad.
Debido a que los puestos del mercado la ocultaban casi al completo, casi nos quedamos sin ver una de las esculturas más chulas que he visto. Se trata de un misterioso monje que debió de ser notario del rey Béla III en el siglo XII. Está encapuchado y sosteniendo un libro y un lápiz. Llama mucho la atención, os lo puedo asegurar.



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